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Nuevos hábitos de consumo - Lo que la Generación Z nos enseña: el bienestar y la salud mental como el nuevo estándar
15 de enero de 2026
El relevo
generacional en el consumo y la comunicación en Colombia ha dejado de ser una
transición progresiva para convertirse en una ruptura de paradigmas. Mientras
muchas juntas directivas siguen intentando descifrar cómo "llegar a los
jóvenes", el centro de gravedad del mercado se ha desplazado hacia un
lugar donde la salud mental y el bienestar integral son los nuevos activos de
valor.
Hoy, aunque
audiencias mayores ocupan la mayoría de las posiciones de toma de decisiones en
el país, su comportamiento está siendo profundamente permeado por la filosofía
de vida de la Generación Z. No se trata solo de un cambio de edad, sino de un
cambio de conciencia: el éxito ya no se mide exclusivamente en ascenso
corporativo o poder adquisitivo, sino en la capacidad de mantener el equilibrio
personal.
¿Por qué beben menos?
Uno de los fenómenos
más disruptivos para las industrias de consumo masivo y eventos en Colombia es
la caída sistemática en el consumo de alcohol entre los más jóvenes. Para la
Generación Z, y cada vez más para los Millennials, el alcohol ha dejado de ser
el lubricante social por excelencia. Esta tendencia, conocida globalmente como mindful
drinking, no responde a una prohibición moral, sino a una decisión estética
y de salud mental.
En un ecosistema
digital donde la imagen es permanente, la pérdida de control asociada al
consumo excesivo de alcohol es vista como un riesgo reputacional. Además,
existe una conexión directa entre el bienestar físico y el rendimiento
cognitivo. Las marcas que tradicionalmente basan su comunicación en la
"rumba" o el exceso están teniendo que dar un viraje hacia propuestas
de experiencias sobrias, coctelería sin alcohol (mocktails) y entornos
que privilegien la conversación real sobre la euforia inducida.
De la barra al ritual: el auge del matcha y las coffee
sessions
Esta búsqueda de
lucidez ha desplazado el punto de encuentro social de la discoteca al café
especializado y el estudio del bienestar. En ciudades como Bogotá o Medellín,
se evidencia un cambio de las reuniones de "after office" cargadas de
licor a las coffee sessions matutinas o las tardes de matcha. Este cambio no es
superficial.
Estos nuevos rituales
de socialización priorizan la conversación nítida y la conexión genuina. Las
marcas que logren insertar sus mensajes en estos espacios de "pausa
activa" —donde el consumidor está presente, atento y receptivo—
encontrarán una lealtad mucho más sólida que aquella que se busca a través del
ruido y la saturación.
Nuevos espacios de
socialización: El auge de los clubes de lectura, los grupos de senderismo,
running y los eventos de bienestar en Colombia refleja un deseo de conexión
humana genuina, lejos de los entornos de consumo tradicionales.
La salud mental como prioridad estratégica
Si algo resulta
valioso en las nuevas generaciones es su apoyo a combatir el estigma de la a
salud mental. Para un joven profesional hablar de ansiedad, burnout o la
necesidad de pausas digitales es parte de su lenguaje cotidiano. Han entendido
que la productividad no es sostenible sin bienestar emocional, una lección que
las generaciones anteriores están empezando a adoptar por necesidad o por
imitación.
Esta prioridad
replantea la comunicación corporativa y el mercadeo. Las marcas ya no pueden
limitarse a vender productos; deben demostrar que comprenden las tensiones del
estilo de vida actual. La Generación Z rechaza el "positivismo
tóxico" y busca espacios —tanto físicos como digitales— que validen sus
emociones. El bienestar aquí se entiende de forma holística: desde la calidad
del sueño, la sostenibilidad y la trazabilidad ética de lo que compran.
La sombra de la Generación Alpha y la coherencia
A este escenario se
suma la Generación Alpha, quienes, aunque están en etapa formativa, ya están
influyendo en el consumo de sus padres Millennials. Estos niños nacieron en
hogares donde la meditación, la alimentación consciente y el cuidado del
planeta son temas cotidianos. Para cuando los Alpha entren plenamente al
mercado laboral, el bienestar no será una tendencia, sino quizá, el estándar
mínimo exigido a cualquier organización.
El reto para las marcas:
En este mosaico
generacional, la gestión de relaciones públicas y el marketing debe evolucionar
hacia una comunicación de contexto. Ya no basta con emitir mensajes; es
imperativo gestionar ecosistemas de confianza:
Menos ruido, más
pausa: Las agencias debemos entender que el silencio y la desconexión también
son espacios de consumo. Una marca que respeta el tiempo de descanso de su
audiencia gana más lealtad que una que satura con notificaciones, un alto
volumen de emails y posteos desmedidos..
Contenidos con
propósito real: La salud mental no es un hashtag para usar una vez al año. Es
un compromiso que debe verse en la cultura organizacional y en la forma en que
se diseñan los productos y servicios.
El cambio
generacional no es una amenaza, sino un recordatorio de que la comunicación es,
ante todo, un ejercicio de empatía y observación. Las nuevas generaciones están
enseñando que cuidar la mente y el cuerpo es el acto de rebeldía más efectivo
contra un sistema de consumo agotado. La pregunta para las empresas colombianas
ya no es ¿ cuánta participación de mercado tienen, sino cuánto bienestar real
están aportando a la vida de sus consumidores?.